El A-GPS es un sistema de posicionamiento que se suele usar en teléfonos móviles para complementar la información recibida desde la constelación de satélites GPS y mejorando así tanto la precisión como el tiempo necesario para calcular la posición, de ahí el nombre de GPS asistido.
Cuando encendemos un GPS, antes de geolocalizarnos, tiene que conectarse a la red de satélites y "buscarlos" un proceso que puede demorar entre 1 y 3 minutos dependiendo de la calidad de la señal, normalmente de las condiciones atmósfericas o cuando estamos en ciudades con edificios altos, donde la señal de los satélites puede "rebotar" en los edificios y recibir posiciones inexactas. Para solucionar este problema, se creó el A-GPS. A continuación os explicamos en qué consiste.
Al encender un navegador con sistema A-GPS, el terminal (normalmente un teléfono móvil) se conecta vía Internet a un servidor que contiene toda la información exacta de la posición de los satélites. Además, el servidor de asistencia "sabe" la posición aproximada en la que nos encontramos, gracias a las antenas de telefonía móvil, por lo que automáticamente el GPS sabe la posición de los satélites a los que se conectará.
De esta forma, al encender el GPS automáticamente sabrá a qué satélites conectarse, por lo que iniciará mucho más rápido y nos posicionará en el mapa con más precisión.
Ventajas del sistema A-GPS
Las ventajas son obvias, por un lado el navegador GPS calculará la posición mucho más rápido. Además mejorará la precisión y ahorrá de forma considerable mucha batería, que de otro modo se utilizaría para calcular datos que nos proporciona el Servidor de Asistencia.
En cuanto a las desventajas, destacar que en el caso de un teléfono móvil, los datos del Servidor de Asistencia los recibimos vía Internet, por lo que antes debemos asegurarnos de qué tarifa de datos tenemos con nuestro operador para evitar sorpresas en la factura.